Obreros toman una mina y resisten el asalto de la policía en Turquía
Imagen de cabecera: mineros son atacados por la policía antidisturbios a la entrada de la mina. Fuente: Yeni Demokrasi.
Los obreros de Polyak Mining, que opera en el distrito de Kınık, Esmirna, están protestando desde el 20 de febrero contra los impagos, condiciones de trabajo precarias y violaciones de sus derechos.
El 25 de febrero, después de cinco días de protesta, decidieron organizar una marcha, dirigida por el Sindicato Independiente de Mineros. Las exigencias de los obreros eran:
– Pago completo de los salarios adeudados.
– Pago de bonus para los obreros.
– Asegurar los derechos y la seguridad de trabajo de los mineros.
Además los mineros han exigido que la empresa china Qitaihe abandone Kınık. Los obreros declararon que la transferencia de la propiedad del grupo Fiba, subsidiario de Özyeğinler, a la empresa china Qitaihe fue fraudulenta y que sus derechos fueron violados como resultado de esta transferencia. Los mineros dieron un plazo hasta el lunes 2 de marzo, anunciando que si la transferencia no era anulada para esa fecha, tomarían la mina y la gestionarían ellos mismos, formando una dirección propia. Tras este anuncio, los dirigentes del Sindicato Independiente de Mineros fueron detenidos.
Inmediatamente tras saber sobre estas injustas detenciones, aldeanos y obreros fueron a la comisaría de policía a protestar y exigir la liberación de los detenidos. Los obreros también protestaron contra el rol del Estado turco, el cual explican que “¡ha venido a proteger al patrón, a evitar que obtengamos de vuelta nuestros derechos! Hemos dedicado 13 años de nuestras vidas aquí para sobrevivir.” Dejaron muy clara su determinación de seguir luchando, al tomar la mina y afirmar: “La mitad de nosotros se han encerrado dentro de la mina. La otra mitad esperan frente a la puerta, bloqueada por cientos de gendarmes y cañones de agua. El patrón chino tiene hasta las 3 de la tarde. ¡Transfiere tus acciones y abandona Kınık!”.
El 2 de marzo los mineros resistieron en la entrada de la mina al ataque de las fuerzas policiales, que cargar con cañones de agua, gas pimienta y con sus porras contra los obreros, mostrando una vez más los intereses que defiende el Estado: