Indígenas Kaingang resisten a la expulsión del latifundio y denuncian a la dirección corrupta en Brasil
A continuación compartimos una traducción no oficial de un artículo publicado por A Nova Democracia (AND).
El 17 de marzo, el corresponsal local de AND entrevistó a Fredenildo Antônio, representante de un grupo de familias indígenas Kaingang de la Reserva do Ligeiro, del municipio de Charrua en Rio Grande do Sul (RS), que están movilizados frente a la Fundación Nacional de los Pueblos Indígenas (Funai) en Passo Fundo. La razón de la movilización se dio por el avance del latifundio contra las tierras de los indígenas, contando con el apoyo del propio líder indígena actual de la Reserva.
Las familias viven en la Reserva desde hace cerca de 50 años, según relató Fredenildo al corresponsal, quien denunció que se están arrendando tierras para el cultivo de soja del latifundio en tierras de las familias locales y el desmonte ilegal de árboles de araucaria dentro de la reserva, llevado a cabo por la dirección y su grupo, quienes instalaron serrerías móviles para vender la madera al latifundio. El método utilizado para el arrendamiento consiste en la persecución y expulsión de familias que tienen tierras de 40 a 50 hectáreas de tierra.

Estas denuncias fueron formalizadas por las familias, con pruebas anexadas de los crímenes perpetrados, y enviadas a Funai, la Policía Federal (PF) y el Ministerio Público Federal (MPF). Según afirmó el representante, los documentos fueron enviados hace cerca de 15 días y las familias que denunciaron sufrieron represalias por parte del líder con persecución y posterior expulsión de sus viviendas, quedando todos alojados primero en Tapejara, que según afirmó Fredenildo “no tiene ningún compromiso con nosotros, es el municipio de Charrua el que tiene ese compromiso con nosotros”.
El viejo Estado ha cometido negado los graves crímenes cometidos en la Reserva y ha permitido así perjuicios a la vivienda y educación de las familias, que han sido expulsadas y están hace casi un mes sin ir a la escuela, enfrentando también el frío y las condiciones precarias de alojamiento. El grupo se movilizó entonces en Passo Fundo frente a la Funai para reivindicar sus justos derechos a la tierra, exigiendo a las viejas instituciones la garantía y seguridad de su retorno a Charrua y la deposición inmediata del líder caudillo, ya que según apuntó Fredenildo “solo tienen que ir allí para ver que estamos diciendo la verdad”.
El liderazgo está armado por el latifundio
Se denunció al corresponsal, la actuación de la dirección como paramilitares del latifundio. Las armas estarían siendo entregadas al liderazgo a través de colonos que buscan en la reserva la extracción ilegal de araucaria y arrendamiento para la plantación de soja. Preguntado Fredenildo sobre el armamento, el mismo respondió que son de gran calibre y automáticas, relatando una situación en la que moradores encontraron cápsulas de fusil en una localidad dentro de la Reserva.
Ya han ocurrido episodios de violencia armada, la última situación terminó con tres moradores víctimas y el representante de las familias expresó sus temores por la situación, afirmando que buscan arrancar a través de la movilización garantías de retorno y resolución del conflicto por parte del viejo Estado, para evitar que la situación de violencia ya existente se vuelva generalizada, como ocurre en la Reserva Ventarra en Erebango, reconociendo que las familias están totalmente dispuestas a entrar en el conflicto para expulsar al cacique.
Además de Fredenildo, otros miembros de las familias movilizadas relataron al corresponsal los ataques racistas que el cacique ha hecho a los Kaingang que lo denuncian, llamándolos de “vagabundos”, y para defenderse fabrica mentiras pasándose por víctima y diciendo que los denunciantes lo están atacando, siendo que según los indígenas movilizados afirmaron, el líder en la Reserva se dice “dueño” de las tierras.
El Rio Grande del Sur ha vivido diversos episodios de la ofensiva del latifundio local para apropiarse de las tierras indígenas en general, utilizando pistoleros dentro y fuera de las tierras para causar choque y forzar la actuación de las fuerzas represivas del viejo Estado, representadas en la PF y en la Fuerza Nacional, buscando golpear la resistencia y lucha indígenas. Los latifundistas reciben apoyo institucional de políticos reaccionarios y de la prensa basura local, ambos comunicadores que criminalizan a los indígenas, sus demarcaciones de tierras y sus justas movilizaciones.