FDLP – ECUADOR ANTE LA INVASIÓN YANQUI A VENEZUELA

A continuación compartimos el comunicado del Frente de Defensa de las Luchas del Pueblo en el Ecuador.


El Frente de Defensa de Luchas del Pueblo del Ecuador expresa su más enérgico rechazo y condena a la agresión militar ejecutada por el imperialismo yanqui contra Venezuela. Se trata de un acto de fuerza que viola la soberanía nacional, amenaza la vida del pueblo y empuja a la región hacia una escalada de consecuencias imprevisibles.

Esta agresión no puede encubrirse con propaganda. No es “defensa de la democracia”, ni “lucha contra el narcotráfico”, ni “protección de la seguridad”. Es, como tantas veces ha sucedido en la región, una operación de dominación con objetivos materiales y geopolíticos: controlar recursos estratégicos, alinear gobiernos y pueblos, y reinstalar la hegemonía imperialista en el continente.

Las verdaderas razones que promueven esta nueva agresión contra un pueblo del tercer mundo se relacionan con el petróleo, los recursos y el control geopolítico. Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del planeta, estimadas en torno a 303 mil millones de barriles, y concentra una porción significativa de las reservas globales. El gobierno venezolano ha declarado recientemente que el acoso estadounidense combina sanciones, presión militar y operaciones “antidrogas”, con la pretensión de apropiarse de recursos estratégicos como el petróleo y otros minerales. A esto se suma el hecho de que Venezuela ha sido aliada directa de China, Rusia e Irán, aspecto que difícilmente Trump iba a permitir que se sostenga o se propague en América, en el curso de las contradicciones interimperialistas.

La agresión ha intentado ser legitimada y avalada por gobiernos títeres como el de Noboa, Milei y otros, mediante una serie de falacias, como “restaurar la democracia”, “castigar la corrupción” o “rescatar instituciones”. Mientras declaman “valores democráticos”, aplican medidas coercitivas que castigan colectivamente al pueblo: bloqueo financiero, sanciones sobre el comercio petrolero, persecución de navieras y comerciantes, y asfixia económica orientada a quebrar al país y abrir paso a un tutelaje externo.

La guerra híbrida es una forma de agresión que no siempre llega con tanques o bombas al inicio. A menudo entra primero por la puerta de la economía, la información y el miedo. Se trata de golpear a un pueblo por varios frentes al mismo tiempo, sin declarar una guerra formal, para cansarlo, dividirlo, aislarlo y forzar que acepte, por presión, un rumbo político impuesto desde fuera por el imperialismo.

En la práctica, empieza con la asfixia económica y financiera: sanciones, bloqueo bancario, congelamiento de activos y amenazas a empresas, navieras o aseguradoras para que nadie comercie. Luego viene la guerra mediática, que instala relatos repetidos hasta el cansancio: que el país agredido es “dictadura”, “narcoestado” o “amenaza”, y convierte esa propaganda en tendencia con campañas coordinadas y redes manipuladas. A la par se despliega el cerco diplomático y jurídico, buscando aislar al país, desconocer autoridades y castigar incluso a terceros que se relacionen con él mediante leyes extraterritoriales o litigios.

Cuando hace falta, se suman las operaciones encubiertas: infiltración, financiamiento de redes internas, espionaje y maniobras para generar desestabilización. También aparece el sabotaje y la guerra tecnológica, atacando infraestructura crítica como energía, telecomunicaciones, sistemas de pago o transporte, para convertir la vida cotidiana en crisis. Todo esto alimenta la desestabilización política interna, fomentando polarización, fracturas sociales y escenarios de “caos” que luego se presentan como prueba de que “algo hay que hacer”. Y, como remate, se sostiene la presión militar indirecta: despliegues, ejercicios, bases y operaciones justificadas con pretextos como “antidrogas” o “antiterrorismo”.

La clave de esta estrategia es su sincronía: la economía aprieta, la propaganda confunde, el sabotaje golpea, el cerco aísla y la amenaza militar chantajea. Es una guerra que busca que el pueblo sienta que no tiene salida, cuando en realidad lo que se intenta es arrebatarle el derecho elemental a decidir su propio destino.

Hoy asistimos a la aplicación de la guerra híbrida como forma de agresión contra Venezuela y, con ello, contra los países oprimidos del mundo. La escalada ha sido sistemática: presión económica y operaciones armadas. Esta agresión se inscribe en un proceso previo. En semanas recientes se reportó una mayor presencia naval y operaciones estadounidenses en el Caribe, acompañadas de acciones letales contra embarcaciones bajo la narrativa “antinarcóticos”.

La combinación de sanciones, presión militar y propaganda busca crear un “estado de excepción” permanente sobre Venezuela: cualquier acción se presenta como “necesaria”, aunque destruya vidas, infraestructura y soberanía.

Cuando el Comité Noruego del Nobel entregó el “Premio Nobel de la Paz” a María Corina Machado, “reconociéndola como una valiente y comprometida defensora de la paz”, lo hizo precisamente en el curso de una estrategia híbrida de guerra que iba allanando el camino a esta agresión directa.

Desde hace algunos días, Irán ha vivido fuertes conmociones internas. Es por demás evidente que han sido espoleadas por la CIA y el Mossad, con el objetivo de centrar a Irán en sus problemas internos y aislarlo de Venezuela. No hay duda: la guerra imperialista tiene nuevas vías y mecanismos de acción. Debemos recordar esto; quizá así podamos entender el rol de Noboa con su pretensión de instalar bases militares en el país, así como el fomento y la capitalización política de las masacres y de toda la violencia que vive el Ecuador.

Lo que está en juego para el Ecuador, para América y para todos los países oprimidos del mundo es crítico. Lo que hoy se ensaya contra Venezuela mañana puede ejecutarse contra cualquier pueblo que no se arrodille o se subordine al mandato del imperialismo. La agresión imperialista no reconoce fronteras cuando se trata de mantener su hegemonía. Quieren sentar un precedente: que en América Latina un poder extranjero pueda bombardear, capturar, imponer gobiernos o definir destinos nacionales a punta de fuerza.

El FDLP-EC señala, de manera determinante, que nuestra posición no es en defensa del “chavismo”, del “socialismo del siglo XXI” ni de Maduro, sino de la autodeterminación de los pueblos. En ese contexto, hacemos un llamado a la solidaridad activa y a la movilización popular.

Rechazar públicamente la agresión militar contra Venezuela y denunciar la injerencia estadounidense en la región.

Exigir el cese de toda acción armada, el retiro de amenazas y el respeto irrestricto a la soberanía venezolana.

Demandar el levantamiento de las sanciones y medidas coercitivas unilaterales que castigan al pueblo y buscan rendir a la nación por hambre y bloqueo.

Impulsar jornadas de solidaridad combativa: movilizaciones, plantones, pronunciamientos, foros, actos públicos y campañas informativas que desenmascaren la propaganda imperialista.

Revelar el rol que viene cumpliendo el régimen fascista de Noboa en favor de los planes imperialistas para la región.

Propiciar, de mejor manera, la generación del Frente Antiimperialista como una organización que aúpe a los pueblos oprimidos del mundo, a las clases y sectores agredidos permanentemente por el imperialismo, y lance a las masas al decidido combate contra el águila rapaz, criminal y abyecta del imperialismo yanqui.

La historia de nuestros pueblos está escrita con la resistencia frente al saqueo. Hoy, la defensa de Venezuela es también la defensa del principio elemental de autodeterminación. No aceptamos que se normalice la agresión como herramienta de política exterior. No aceptamos que el imperialismo siga siendo la “policía” mundial, el “juez” que determina el curso que deben tomar los pueblos. No consintamos que el fascista de Noboa hable en nombre del pueblo del Ecuador para avalar una agresión que no solo lacera al pueblo venezolano, sino a todos los pueblos oprimidos del mundo.

¡YANQUIS GO HOME!

¡YANQUIS DE MIERDA, REGRESEN A SUS FRONTERAS!

¡NO MÁS AGRESIÓN IMPERIALISTA CONTRA LOS PUEBLOS OPRIMIDOS DEL MUNDO!

¡VIVA LA LUCHA ANTIIMPERIALISTA!

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