Ecuador: PONGAMOS AL MOVIMIENTO SINDICAL DE NUEVO TIPO POR DELANTE DEL REVISIONISMO Y DEL OPORTUNISMO

A continuación compartimos un comunicado del Frente de Defensa de los Derechos de los Trabajadores de Imbabura.


Hemos cerrado un año de luchas. Tuvimos avances y retrocesos, como ocurre en toda lucha de clases, especialmente en el terreno sindical, donde el revisionismo suele concentrar su mayor fuerza. Sin embargo, eso no ha impedido que avancemos en organización, conciencia y combate.

El balance es positivo, pese a las dificultades. Hemos dado pasos en la construcción de una nueva central sindical y en el fortalecimiento de nuestras organizaciones. Incluso cuando enfrentamos reveses en la dirección de algunos sindicatos generales, sostuvimos la iniciativa, defendimos posiciones y mantuvimos firme el trabajo de base.

Nuestro mayor acierto fue movilizarnos cuando otros sectores no lo hicieron, sea por temor o porque están montados sobre el pútrido revisionismo. No debemos olvidar, más allá de lo que diga la dirección oportunista de la CONAIE, que el movimiento sindical de Imbabura marcó la pauta para el levantamiento indígena popular. Fue nuestra decisión, nuestra dirección y nuestra participación lo que permitió que, por primera vez, esa lucha no quedara encerrada únicamente en lo indígena, sino que recibiera un aporte significativo de sindicalistas. Aunque no actuamos siempre de manera formal como sindicatos, estuvimos en primera línea, combatiendo junto al campesinado y trabajando para imprimir carácter de clase a las luchas del pueblo.

Este año 2026 nos plantea retos mayores. Debemos combatir al imperialismo y redoblar esfuerzos por alimentar una lucha antiimperialista firme, sin vacilaciones. Pero también debemos luchar contra el régimen burocrático, explotador y entreguista de Noboa. Lo haremos porque es nuestra responsabilidad de clase. Y, además, tenemos el reto de elevar la lucha economicista a lucha política, porque el sindicalismo que se limita al salario, al pliego y al trámite termina domesticado por el Estado y por la legalidad burguesa. Como enseñó Marx, la emancipación de la clase obrera debe ser obra de la propia clase obrera, y esa emancipación no se reduce a reformas parciales: exige organización, independencia política y combate sostenido. Y como insistió Mao, la línea correcta no nace de consignas vacías, sino de ligar la acción con las masas y transformar la fuerza dispersa en fuerza organizada, capaz de pasar de la resistencia inmediata a la disputa real por el rumbo del país.

Hagamos de la dispersión ideológica y de la desmovilización promovida por el revisionismo y el oportunismo electorero una motivación para ganar coherencia, disciplina y claridad en las tareas. Que sea la clase obrera, el proletariado, quien se ponga al frente de las luchas del pueblo. Que sea el proletariado quien, en el marco de la lucha antiimperialista y contra la semifeudalidad y el capitalismo burocrático, asuma el rol que le corresponde: convertir la lucha económica en lucha política, organizar la resistencia y levantar dirección proletaria.

¡A FORTALECER EL MOVIMIENTO SINDICAL DE NUEVO TIPO!

¡LA DIRECCIÓN PROLETARIA DEL MOVIMIENTO POPULAR Y ANTIIMPERIALISTA ES TODO. FUERA DE ESA DIRECCIÓN, ES NADA!

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