Brasil: Avá-Guarani protestan contra acuerdo alcanzado
A continuación compartimos una traducción no oficial de un artículo publicado por A Nova Democracia.
Después de una gran asamblea con representantes de las 31 aldeas de la Tierra Indígena Tekoha Guasu Ocoy Jacutinga y de la Tierra Indígena Tekoha Guasu Guavirá, el Consejo de Administración de Itaipu Binacional aprobó un acuerdo parcial que autoriza la compra de 3,000 hectáreas de tierra para las comunidades indígenas.
Según una noticia publicada en el sitio web de la Comisión Guarani Yvyrupa (CGY), el acuerdo reconoce oficialmente la deuda histórica de la empresa debido a la inundación de gran parte del territorio tradicionalmente ocupado, las expulsiones y desplazamientos forzados, la subdivisión indebida de tierras, la especulación inmobiliaria y la eliminación de las familias y comunidades indígenas que habitaban la región.
Sin embargo, las comunidades indígenas denuncian que el acuerdo no repara todas las pérdidas causadas por Itaipu, Funai, Incra y la Unión, que han impactado sus vidas durante décadas. Además, advierten que el área propuesta es insuficiente para acomodar a las 31 comunidades indígenas y que su justa lucha por la tierra continuará hasta que todo el territorio Avá-Guarani sea recuperado.
En una carta pública titulada “Carta del pueblo Avá-Guarani en el Oeste de Paraná sobre el acuerdo parcial con Itaipu”, los indígenas expresan su decepción, afirmando que esperaban una reparación histórica real y completa y que, en lugar de eso, recibieron una migaja que no podían rechazar, ya que “tienen, literalmente, un arma apuntada a la cabeza”.
El documento destaca que las 3,000 hectáreas no serán suficientes para garantizar el modo de vida tradicional (nhandereko) y que esta cantidad de tierra forzaría a las comunidades a vivir amontonadas, como en barrios urbanos, algo que no será aceptado. La carta también denuncia que, a pesar del discurso de reconocimiento de la deuda histórica, Luiz Inácio, Sônia Guajajara y el director de Itaipu, Enio Verri, repiten el error de gobiernos anteriores al regularizar una pequeña área que condena al pueblo Avá-Guarani a vivir sin espacio y a convivir forzosamente con otros pueblos, incluidos aquellos que históricamente los han violentado.
El texto también destaca la situación crítica de las familias indígenas, que viven bajo constantes ataques armados, en chozas de lona, sin acceso a agua potable, sin espacio para cultivar, sin electricidad y bajo el estigma de “invasores”.
Por último, la carta denuncia que lo que los indígenas reclaman no es mucho frente a toda la violencia y violaciones que enfrentan y que, mientras se destinan abundantes recursos a proyectos en asociación con el Gobierno Federal, muchos de los cuales benefician a políticos y partidos, los indígenas siguen siendo tratados con desdén.