AND: Carmen Villalba, Laura Villalba y Francisca Andino inician huelga de hambre en denuncia contra los crímenes del viejo Estado paraguayo
A continuación compartimos una traducción no oficial de una artículo de A Nova Democracia publicado el 7 de agosto.
Las prisioneras políticas paraguayas Carmen Villalba, Laura Villalba y Francisca Andino, iniciaron una huelga de hambre el 4 de agosto para denunciar las graves violaciones a sus derechos. Encarceladas en las mazmorras del Complejo Penitenciario para Mujeres Privadas de Libertad (COMPLE), en Emboscada, en el departamento de Cordillera, las prisioneras políticas exigen el cambio urgente de régimen de seguridad máxima a un régimen común, así como el fin del aislamiento y del asedio al que están sometidas desde octubre 2024.
En una nota, la Campaña Internacional en Solidaridad con la Familia Villalba, informó que las prisioneras se enfrentan al régimen riguroso excepcional de seguridad máxima en celdas individuales y solitarias 24 horas al día, medida a la que están sometidas desde el 12 de octubre de 2024. El comunicado resalta además que el aislamiento prolongado practicado por las autoridades penitenciarias constituye un tratamiento cruel, inhumano y degradante, agravado severamente por el rápido deterioro de la salud de las prisioneras políticas durante la huelga de hambre en curso, volviendo imperativa la solidaridad internacional y nacional para romper el silencio criminal impuesto por el viejo Estado paraguayo contra las prisioneras mantenidas en calabozos de máxima seguridad.
Como parte fundamental e indivisible de las movilizaciones en curso, la Campaña afirma que está promoviendo la 9ª delegación humanitaria en Paraguay y recaudando recursos financieros esenciales para cubrir gastos de desplazamiento, estadía y actividades amplias de denuncia y acompañamiento político, reforzando vehementemente que cada pequeña contribución solidaria fortalece de forma decisiva la justa lucha contra la opresión institucional.
Persecución judicial y el crimen contra los niños
La nota demuestra la persecución estatal histórica y sistemática que la comunista Carmen Villalba, histórica dirigente del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), enfrenta desde su encarcelamiento en 2004. “En 2021, cumplió su pena de 18 años. Sin embargo, los sistemas judicial, político y penitenciario se ha encargado de crear procesos penales (causas) para impedir su libertad”, afirma la nota. Francisca Andino, de 65 años y con múltiples problemas de salud, “cumple una pena de 22 años, completando su condena este año, pero continúa aislada tras los muros de la injusticia. Carmen y Francisca se graduaron como psicólogas en la prisión, quieren continuar sus estudios y se les está negando”. Laura, que es enfermera, desea también continuar con sus estudios.
La nota de la Campaña continúa tratando sobre la dramática situación de Laura Villalba, que cumple una pena injusta de más de 30 años. Laura fue presa en 2020, meses después del crimen de las niñas, María Carmen, su hija, y Lilian Mariana, su sobrina, hija de Carmen, y días después de la desaparición de Lichita, hija de Carmen, cuando la buscaba desesperadamente. La nota afirma que Laura “es la única persona presa por el crimen de las niñas (juzgada, como “mala madre” y condenada como integrante del grupo EPP, del cuál jamás fue parte). “Los testigos contra ella fueron presentados por los integrantes de las Fuerza-Tarea Conjunta que participaron en el crimen”, se afirma en la declaración.
Las dos niñas argentinas, Lilian Mariana Villalba y María Carmen Villalba, de once años, fueron asesinadas el 2 de septiembre de 2020 en el campamento montado en Yby Yaú, en el departamento de Concepción, cuando soldados y policías fuertemente armados de la Fuerza-Tarea Conjunta llegaron disparando, siendo alcanzadas con tiros que provocaron que se quedaron con el rostro en la tierra, señal de ejecución cuando intentaban huir, conforme atestiguó el perito forense paraguayo Cristian Ferreira en prueba pericial realizada en contraposición a la del gobierno.
Además del asesinato cruel de las dos niñas, la denuncia recuerda la desaparición forzosa de Lichita, la otra hija de Carmen Villalba, cuyo paradero sigue siendo desconocido desde la época de las operaciones represivas, evidenciando la saña criminal y persecución implacable llevada a cabo por el viejo Estado contra toda la familia Villalba.
Histórico de denuncias, solidaridad y prisiones arbitrarias
En los años anteriores, la Campaña Internacional lanzó, en el mes de junio, un amplio llamado internacional para la realización de la Semana de Solidaridad con las prisioneras políticas paraguayas, convocando activamente a trabajadores, sindicatos, colectivos y organizaciones populares a que enviaran vídeos, fotografías y cartas de denuncia a los consulados y embajadas paraguayas, presionando vigorosamente al ministro de Justicia, Rodrigo Nicora, por el fin del aislamiento prologando, de la incomunicación y de las torturas sistemáticas.
En abril, la Campaña Internacional entregó una carta a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) denunciando la situación de las prisioneros, detallando que, en octubre de 2024, las prisioneras fueron transferidas a prisión de seguridad máxima Minga Guazú en operaciones realizadas de madrugada, encapuchada y maniatada, sin notificación previa alguna. La denuncia formal detallaba que, desde agoto de 2025, Carmen fue mantenida en el pabellón 8 de la prisión de la Emboscada, un sector cercado por alas estrictamente masculinas, donde la custodia diaria era ejercida mayoritariamente por hombres, generando un aislamiento extremo y una escasez severa de alimentos que debilitaba seriamente su salud.
Según relató públicamente su abogado defensor, Salvador Sánchez, al inicio del mes de marzo, Carmen Villalba sufría dolores agudos y tirones intensos en la columna vertebral que hacía que precisara arrastrarse dentro de su propia celda por la absoluta incapacidad de hincar el pie, evidenciando de manera incontestable el grado extremo de crueldad física al que era sometida en los calabozos de la prisión estatal paraguaya.