Alemania – DVD: Sobre las elecciones en Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental

A continuación compartimos una traducción no oficial de un artículo publicado por el Dem Volke Dienen el 21 de septiembre.


Una breve nota sobre las elecciones en Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental

El domingo, el circo electoral llegó a la capital y a Mecklemburgo-Pomerania Occidental. El jefe del gobierno federal, el farsante Friedrich Merz, describió los resultados así: «…Es un desastre». Tiene razón, pero en aquel momento aún no estaba seguro de la verdadera magnitud de dicho desastre.

El año pasado, Merz se propuso reducir a la mitad el apoyo a la AfD. Ahora se observa que la CDU, de la que es líder, perdió alrededor de dos tercios de sus votos en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y cerca de un tercio en Berlín. La AfD, por otro lado, que movilizó a la gente principalmente oponiéndose a todo lo que hacen los demás partidos, obtuvo más de la mitad de sus votos anteriores en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y casi la misma cantidad en Berlín. Cabe destacar que lo lograron incluso con el aumento de la participación electoral (Berlín +12%, Mecklemburgo-Pomerania Occidental +7%).

La grave crisis que atraviesa el gobierno se evidencia claramente en los resultados de Mecklemburgo-Pomerania Occidental. La CDU obtuvo allí sus peores resultados de la historia. Desde la fundación de la RFA, hace 77 años, la CDU jamás había logrado un resultado tan catastrófico. Con un 4,9%, es la primera vez en la historia de la RFA que la CDU no alcanza el 5% necesario para acceder a un parlamento estatal.

La declaración de prensa de Merz —poco después de que se anunciaran los resultados de las elecciones y tras confirmar con sus soberanos regionales que ninguno de ellos desea derrocarlo para ocupar su lugar— es una clara negación de la realidad. En otras palabras, es un «¡Sigan así!», algo que el canciller, falto de ideas y perspectivas, no pudo expresar con palabras.

La movilización electoral contra la AfD fue utilizada por el SPD en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y por el Partido de la Izquierda en Berlín. Sin embargo, Manuela Schwesig, presidenta ministerial de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, no solo tuvo que impulsar una campaña electoral contra la AfD («La mujer contra el azul»), sino también contra el gobierno federal, del que forma parte su partido.

A diferencia de las elecciones en Sajonia-Anhalt, la composición de los distritos electorales de Berlín y Schwerin [nota del traductor: capital de Mecklemburgo-Pomerania Occidental] hace posible la formación relativamente sencilla de nuevos gobiernos estatales, algo necesario dado que el gobierno actual de ambos estados ha sido claramente destituido mediante votación.

Sin embargo, ni el Partido de Izquierda en Alemania, que se ve obligado a formar una coalición con los Verdes y el SPD, ni el SPD en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, que también forma una coalición con el Partido de Izquierda y los Verdes, podrán siquiera acercarse a cumplir lo que han prometido.

En consecuencia, quienes votaron por ellos ayer, tarde o temprano, volverán a darle la espalda al circo electoral.

Recordemos las múltiples campañas que el Partido de Izquierda utilizó —«tope de alquileres», «Expropiación de Deutsche Wohnen y compañía» [nota del traductor: una campaña que exigía que el Estado comprara varias grandes empresas inmobiliarias en Berlín], etc.— cuando estaban en la oposición, y luego derrochando sin miramientos los bienes inmuebles de propiedad estatal cuando estaban en el gobierno (entonces todavía bajo el nombre de PDS). Además, el SPD ya ha anunciado que no participará en este sinsentido. El Partido de Izquierda seguramente sacrificará todos sus «principios» para obtener la alcaldía, especialmente porque Los Verdes y el SPD también podrían formar gobierno con la CDU.

La crisis del parlamentarismo, la crisis de la democracia burguesa, no ha terminado en absoluto con estas elecciones; ni siquiera se ha apaciguado. Al contrario, estos resultados agravarán la crisis. El gobierno federal, en particular, cuenta con una base cada vez más débil: ambos partidos que lo integran perdieron votos en ambos estados, sumando un total de 15 puntos porcentuales en Berlín y 12 en Mecklemburgo-Pomerania Occidental.

Al mismo tiempo, es evidente que los futuros gobiernos estatales tendrán que ser “gobiernos anti-AfD”, lo que permitirá a la AfD beneficiarse del hecho de que será el único partido de “oposición” en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y no tendrá que exponerse asumiendo responsabilidades de gobierno.

La tendencia de las masas —de no querer seguir como antes y de los gobernantes de no poder gobernar como antes— es cada vez más evidente y se fortalece. El gobierno federal, ineficiente y cada vez más débil, carece por completo de un plan estratégico, tanto en materia política como económica. Afronta los desafíos con total impotencia y su único principio rector es intensificar la explotación y la represión. La masiva presencia policial para proteger las elecciones es prueba de ello. En Berlín, 1100 policías adicionales patrullaron las calles el domingo para que la farsa electoral pudiera desarrollarse sin interrupciones. De esta forma, el gobierno cava su propia tumba cada vez más profundo y rápidamente.

Lo único que puede gustar a los gobernantes de los resultados electorales es el aumento de la participación. No fue casualidad que la AfD anunciara inmediatamente después de la publicación de los pronósticos: «Hemos prestado un gran servicio a la democracia». Puede que la AfD lo haya hecho, pero lo cierto es que su principal contribución al dominio del capital financiero imperialista alemán ha sido aumentar la supuesta legitimidad de la dictadura de la burguesía —a la que llaman «democracia»—, impulsando a la gente a votar a su favor, así como en su contra.

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