Italia – PLDP: EL HOMICIDIO FASCISTA DE ABDERRAHIM FAKIR

A continuación compartimos una traducción no oficial de un comunicado publicado por los colectivos de Per la Democracia Popolare el 22 de julio.


El 19 de julio, Abderrahim Fakir, un hombre que se encontraba en un evidente estado de dolor y que habría requerido una intervención de inmovilización pasiva para permitir la llegada de los servicios sanitarios, falleció tras ser aplastado brutalmente contra el asfalto por varios agentes de policía.

La agencia de noticias Adnkronos explica lo sucedido: “…“La agitación psicomotora aguda es, a todos los efectos, una emergencia médica”…” La muerte de Abderrahim Fakir, de 42 años, durante una intervención de las fuerzas del orden, vuelve a poner de relieve una cuestión clínica que la medicina de urgencias conoce desde hace más de treinta años: la inmovilización física prolongada en posición boca abajo, con el peso de los intervinientes sobre el tórax y la compresión de la nuca, puede causar la muerte… [hay tres posibles causas]. “La primera es intrínseca al estado de agitación: el organismo… sufre arritmias malignas, isquemia, acidosis láctica, rabdomiólisis con liberación de potasio e hipertermia: una cascada que, por sí sola, puede detener el corazón”… “La segunda causa es la posición boca abajo. Aplastado contra el suelo, con el peso de uno o más socorristas sobre la espalda, el sujeto ya no puede expandir el tórax ni el diafragma… el CO₂ se acumula, la sangre se acidifica aún más y el corazón cede. La compresión del cuello agrava el cuadro”. . “La tercera es el espray de pimienta, utilizado en Bolonia unos instantes antes de la inmovilización. La oleorresina de capsicum (extracto oleoso natural de la guindilla picante, utilizado como principio activo) puede provocar laringospasmo y broncoespasmo, con disnea y obstrucción de las vías respiratorias, efectos que resultan peligrosos sobre todo para quienes padecen asma. Y los familiares de Fakir afirman que el hombre era asmático y que había sido hospitalizado anteriormente por problemas respiratorios. El resultado es un paro cardíaco…”.

La difusión de las imágenes de la intervención muestra escenas escalofriantes. Este enésimo homicidio a manos de las fuerzas policiales ha provocado una justificada movilización popular. En Bolonia, miles de personas han participado en las manifestaciones y en los cortes de carretera, enfrentándose repetidamente con las fuerzas policiales, que llegaron incluso a lanzar gases lacrimógenos desde los tejados de los edificios. Algunos medios de comunicación hablan de más de sesenta policías heridos durante los enfrentamientos. Se han producido movilizaciones similares en numerosas ciudades italianas. Las protestas han contado con la participación de familiares, asociaciones, comunidades de migrantes, sindicatos, organizaciones políticas y ciudadanos a título individual, lo que demuestra que este suceso ha conmovido profundamente la conciencia de amplios sectores de las masas populares. Incluso el ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos y la embajada marroquí en Italia han pedido que se “aclare por completo” este homicidio.

Para contextualizar este asunto, hay que destacar el aumento de la represión y de las leyes liberticidas, acompañadas de una propaganda que ensalza el racismo y el fascismo, y que supone una amenaza para la propia Constitución burguesa. Si bien las fuerzas del gobierno fascista actualmente en el poder desempeñan hoy un papel protagonista en estos procesos, hay que tener en cuenta que el avanzado grado de fascistización de la forma política del Estado es expresión y resultado de la actuación tanto de los gobiernos fascistas-populistas como de los del llamado centroizquierda. Fuerzas como el M5S, el PD y la propia CGIL siguen colaborando estrechamente con las fuerzas del Gobierno para garantizar la aprobación y la aplicación de los diversos decretos-ley fascistas contra las fuerzas y los movimientos de oposición. En lugar de hacer un llamamiento a la movilización general y a la formación, en las fábricas, en los lugares de trabajo, en las escuelas y en las universidades, de cuerpos de voluntarios antifascistas y de nuevos partisanos, optan por allanar el camino para el establecimiento del régimen, confirmando a diario la miserable naturaleza de las fuerzas socialfascistas.

Las reformas institucionales, la aprobación mediante decreto-ley de los decretos de seguridad, la ampliación de las competencias atribuidas a las fuerzas del orden, el endurecimiento de las medidas contra las movilizaciones sociales, la represión cotidiana de las luchas obreras y estudiantiles, la criminalización de la solidaridad con el pueblo palestino, las políticas cada vez más represivas hacia los migrantes y la progresiva restricción de los espacios de movilización expresan una misma tendencia que hunde sus raíces en el desarrollo de las contradicciones a escala internacional, empezando por la que existe entre el sistema imperialista (EEUU, los principales países europeos, Rusia, China y Japón) y los pueblos oprimidos. Resulta evidente que EEUU está marcando a los principales países europeos el camino hacia el fascismo y la guerra.

En Italia, el agravamiento de la crisis económica, su creciente implicación en las empresas imperialistas genocidas y en la guerra interimperialista, así como el empeoramiento de las condiciones de vida de las masas populares, alimentan inevitablemente nuevas contradicciones sociales y políticas. La burguesía solo puede intentar controlarlas reforzando progresivamente los instrumentos de control y represión. Las manifestaciones que se han producido tras el asesinato de Fakir demuestran la existencia de una amplia disposición a la movilización contra esta ofensiva. La participación de trabajadores, jóvenes, migrantes, organizaciones sindicales, asociaciones y diversas fuerzas políticas pone de manifiesto la existencia de un terreno común de lucha en el que pueden encontrarse amplios sectores de las masas populares. Sin embargo, esta respuesta sigue manifestándose de forma fragmentada. El avance del proceso de fascistización del Estado hace necesaria la construcción del Frente, entendida como la creación de los instrumentos necesarios para derrotar al fascismo y a la guerra imperialista. Es necesario preparar las condiciones para que pueda imponerse un gobierno de Democracia Popular como expresión del desarrollo de la organización y de la lucha revolucionaria de las masas y como paso necesario del proceso de transición hacia el socialismo.

Colectivos de Per la Democrazia Popolare

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