Periódico Mural: ¿Quién dice que murieron?

A continuación compartimos un artículo publicado por Periódico Mural de México.


Hace 7 años, el 11 de abril de 2019, un comando armado a bordo de dos motocicletas disparó a quema ropa contra Luis Armando Fuentes Aquino en las calles de San Francisco Ixhuatán. Luego después, hace 3 años, el 13 de abril de 2023, un comando armado a bordo también de dos motocicletas asesinó a plena luz del día a Félix Vicente Cruz en la Agencia Municipal de Veinte de Noviembre, “El Morro”.

Además del modus operandi de ambos crímenes, los dos asesinatos se cometieron contra quienes en su momento fueron autoridades comunitarias y defensores de la tierra. Luis Armando y Félix fungieron como Agentes Municipales de Cerro Grande y Veinte de Noviembre, respectivamente, ambas localidades pertenecientes al municipio de San Francisco Ixhuatán en Oaxaca. Un lugar donde la violencia del Estado y la delincuencia organizada se ha desbordado con el anuncio de megaproyectos mineros y la construcción de “Línea K” del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT).

Luis Armando era pescador, y solamente pudo concluir sus estudios de secundaria. Félix, por su parte, era trabajador del arte, estaba comprometido con el teatro y la danza, y durante muchos años fue locutor de radio. Los dos tenían una profunda raíz indígena y valores comunitarios, fue por esto que ambos se sumaron a la rebelión de las agencias municipales en 2010, luchando contra el cacicazgo de la familia Matus para defender los recursos municipales de los ramos 28 y 33. En aquellas jornadas plagadas de amenazas, levantones y balaceras de las guardias blancas, las comunidades lograron vencer y construir un proceso articulado de resistencia. Ahí nació la Red de Resistencia Civil contra las altas tarifas de la energía eléctrica (Ixhuatán) y el Comité en Defensa de la Tierra de la Zona Oriente del Istmo, del cual Luis Armando llegó a ser su Presidente.

Luis Armando fue asesinado justamente un día después de encabezar una gran movilización por el centenario luctuoso del General Emiliano Zapata, la cual logró concentrar a más de 2 mil campesinos pobres y pescadores. Semanas atrás había tenido incidentes de riesgo como amenazas de funcionarios de CFE y disparos de arma de fuego por elementos de la PABIC en un mitin. Félix fue asesinado luego de haber presidido una asamblea donde se acordó reforzar la autodefensa comunitaria ante la presencia de grupos criminales y elevar una petición al Ayuntamiento Municipal exigiendo respeto a la autonomía de la comunidad. Días antes habría recibido amenazas anónimas por teléfono.

A lo largo de todos estos años no existe ningún detenido por ambos crímenes. Luego de mucha presión por parte de las comunidades, la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FEGO) confesó que Onofre Jiménez Rasgado (a) “el teco”, presunto autor material del homicidio de Luis Armando no está muerto en realidad, que el informe rendido por los agentes de investigación fue un montaje para permitirle huir de la justicia. En el caso de Félix, la FGEO nunca tuvo idea de nada; ni siquiera le hizo sentido que la comunidad completa corriera en medio de abucheos y señalamientos a Felipe López Matus, el reelecto presidente municipal morenista.

Las nuevas autoridades comunitarias de estas localidades han dicho para Periódico Mural que después de los asesinatos de sus compañeros el tejido social quedó fragmentado; que el Ayuntamiento -todavía gobernado por la familia Matus- se ha coaligado con la delincuencia organizada; y que sus grupos criminales han impuesto el terror con halcones y amenazas.

Sin embargo, toda la espiral de violencia reaccionaria no ha logrado destruir por completo el proceso articulado de la resistencia comunitaria. En algunas casitas, entre la palma y el carrizo, entre el adobe y los bloques de cemento, se ven calcomanías de la Resistencia Civil y algunas banderas del Sol Rojo.

Al tomar café con totopo [Nota del editor: tipo de tortilla de maíz], las personas de las comunidades traen al presente las palabras de sus compañeros asesinados, la risa sonora de Félix y su frase “ponte a leer, xhunco” [Nota del editor: palabra que se usa en México para decir crío o niño] y sobre todo la claridad política del Gato, como le llamaban con cariño a Luis Armando por sus ojos verdes. Una ventisca del sur nos habla al oído, pareciera que están aquí. ¿Quién dice que murieron? Luis Armando y Félix son, como decían los sandinistas, de los muertos que nunca mueren.

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