AIL – Sección Francesa: un fantasma recorre el mundo
A continuación compartimos una traducción no oficial de una declaración de la Liga Anti-imperialista (AIL) Sección Francia que hemos recibido por correo electrónico.
¡Anti-imperialistas del mundo, uníos!
“Pueden autodenominarse anticapitalistas, anti-imperialistas, comunistas, anarquistas o marxistas”.
Con esta declaración, el secretario de Estado de Estados Unidos (EEUU), Marco Rubio, explicó el pasado jueves 16 de julio los objetivos políticos de la reunión convocada por Washington con representantes de 66 gobiernos, con el fin de hacer frente al denominado “resurgimiento del terrorismo político de extrema izquierda”. Rubio calificó a estas fuerzas como una “amenaza auténtica y transnacional que existe desde hace décadas, pero que hoy en día está experimentando un resurgimiento”.
Realizada en el corazón del imperialismo yanqui, esta reunión presenta, como todo, dos aspectos. Por un lado, el aspecto más obvio es que se avecinan numerosos ataques, cuyo núcleo es la negación de nuestras libertades democráticas, es decir, la libertad de reunión, de organización, de expresión, etc. Ahora más que nunca, es el momento de autoorganizarnos de forma autónoma respecto al Estado para hacer frente a esos ataques y contraatacar. Cualquier otra estrategia está condenada al fracaso a medio y largo plazo. Este aspecto es el secundario.
Por otro lado, el otro aspecto es que el imperialismo yanqui y las demás potencias reconocen el hecho de que en los últimos años ha surgido un movimiento comunista y anti-imperialista que ha adquirido cierta magnitud y que representa una amenaza para el orden mundial imperialista. Este aspecto es el principal.
Es obvio que aún queda un largo camino por recorrer y que todavía no hemos ganado. Nos esperan numerosas pruebas, duras y dolorosas, pero la dirección a seguir ya está bien trazada. La fundación de la Liga Anti-imperialista, presente en más de 15 países, en diferentes continentes, que cuenta con docenas de organizaciones y que sigue expandiéndose, es un hito en el camino que debemos recorrer.
Sin embargo, es necesario subrayar y recordar que el imperialismo yanqui, que es la superpotencia hegemónica única, aunque en declive, aún no está listo para caer, y no caerá por sí solo, sino gracias a las acciones combativas de los pueblos.
Estamos presenciando al final de un período histórico. El memorándum entre Irán y EEUU se presenta como la confirmación concreta de este análisis. Al igual que ocurrió el 7 de octubre, no seremos testigos de los profundos cambios que ello supone hasta dentro de un tiempo, pero ya existen hechos tangibles en la actualidad. El memorándum es uno de sus mejores ejemplos.
Este memorándum no solo pone de manifiesto una derrota militar o diplomática de EEUU frente a Irán. Forma parte del proceso de crisis del imperialismo yanqui, en el seno de la crisis general sin precedentes del imperialismo en decadencia.
Los últimos seis años se han caracterizado por tres derrotas totales del imperialismo yanqui y sus aliados: en Irán, en Palestina y en Afganistán. Este proceso marca el fin de un período histórico y el nacimiento de uno nuevo, durante el cual los pueblos se han levantado como nunca antes, contra la opresión y contra la agresión imperialista, a través de su vanguardia armada, en una confrontación directa con el sistema imperialista mundial.
La primera derrota estratégica ha sido la retirada estadounidense de Afganistán en 2021, tras dos décadas de ocupación militar. La segunda comenzó con el Diluvio de Al-Aqsa, el 7 de octubre de 2023, que infligió una derrota política y militar histórica a la entidad sionista y al imperialismo estadounidense. La tercera se confirma ahora con la guerra de resistencia nacional de Irán, cuyo resultado político se materializará a través del memorándum que incluye la retirada de las tropas, indemnizaciones y el reconocimiento concreto de la soberanía iraní sobre el estrecho de Ormuz. Aunque serán necesarias algunas batallas entre el imperialismo yanqui e Irán para hacer cumplir este memorándum, el campo de batalla ya tiene su vencedor y nadie escapará por completo a las decisiones derivadas de la victoria militar.
Existe otra zona de tormenta en el mundo, situada en Sudamérica. Esta zona es vital para el imperialismo yanqui y está atravesando actualmente un auge revolucionario y rebeliones masivas que, sin duda, también traen consigo esperanza. Esta zona, considerada el patio trasero de los yanquis, se encuentra en el centro de intensas contradicciones. Las masas, y principalmente las campesinas, se están levantando en huelgas implacables y en un proceso revolucionario cada vez más organizado y profundo. Al mismo tiempo, el imperialismo yanqui, que se encuentra en declive en otras zonas del mundo, refuerza su influencia criminal en esta zona y lleva a cabo operaciones militares cada vez más importantes en su afán por mantener esta zona, a sus habitantes, los recursos y la producción bajo control.
Podemos citar el cobarde y criminal secuestro del Presidente de Venezuela, Maduro, o incluso el actual embargo y las recientes amenazas hacia Cuba. Además de eso, los yanquis, a través de sus bases militares, sus gobiernos títeres, sometidos a sus crecientes intereses opresores contra las masas de estos países, se preparan, con el pretexto de la lucha contra el narcotráfico, para intervenir militarmente en numerosos países. Pero Sudamérica es un polvorín, y sin duda las masas campesinas pobres, los revolucionarios y los anti-imperialistas no se dejarán atacar sin reaccionar vigorosamente.
Es importante recordar y destacar que, ya sea en Palestina, en Líbano, en Irán, en Cuba o en Venezuela, existen numerosas movilizaciones populares que continúan hoy en día. Estas iniciativas son importantes para contribuir a la derrota de los imperialistas y corresponde a todo anti-imperialista participar en ellas y desarrollarlas. Sin duda, surgirán otras zonas revolucionarias de agitación, y en todos los rincones del mundo existe un proceso revolucionario, más o menos avanzado, pero que sigue avanzando hacia el mismo objetivo común: acabar con este sistema imperialista y capitalista. El reciente ejemplo de otra derrota más de la operación del viejo Estado indio (Operación Kagaar), que intentó aniquilar la revolución india, es un claro ejemplo de ello.
Hoy en día, las fuerzas principales y más avanzadas están representadas por una categoría de las masas más pobres, es decir, los campesinos pobres. Son esos campesinos pobres, muchos de los cuales luchan por la Revolución de Nueva Democracia, quienes constituyen la fuerza principal de la Revolución Proletaria Mundial.
Ya sea en Afganistán, en el Líbano, en Irán, en Palestina o en países de Sudamérica, la base social de los rebeldes, de los combatientes, es la base social campesina. Porque, debido a la opresión de los imperialistas en estos países, la cuestión de la tierra, de la revolución agraria, aún no se ha resuelto en general y, por lo tanto, los campesinos representan el núcleo de las fuerzas revolucionarias. Si nos centramos en analizar la situación de las fuerzas revolucionarias en el surgimiento de las zonas revolucionarias, observamos dos tipos de lucha que comparten un punto en común esencial. De hecho, ya sea en Palestina, en Líbano, en Irak o, anteriormente, en Afganistán, estamos presenciando luchas de liberación nacional o de defensa de la soberanía nacional frente al imperialismo, como en Irán. El factor central es la lucha por liberar a un país del imperialismo. Podemos observar que, en el caso de las luchas en América Latina, la presencia de los imperialistas no es tan visible ni tan fuerte como en el mundo árabe, pero se acentúa cada vez más, y allí, una vez más, el enemigo principal es el imperialismo. Estos dos tipos de lucha tienen el mismo enemigo, es decir: el imperialismo.
Nosotros, en Francia, y en los países imperialistas, luchamos contra nuestro propio imperialismo en una etapa revolucionaria más avanzada, porque tendremos que llevar a cabo directamente la revolución socialista. Pero el enemigo sigue siendo el mismo.
Por eso, trabajar con todas nuestras fuerzas para vincular las luchas de liberación nacional y la revolución proletaria es una tarea central que todo anti-imperialista debe asumir. Por eso, defender hoy la resistencia anti-imperialista en el mundo árabe y en Irán es una tarea política esencial para el movimiento anti-imperialista mundial.
El caso de Palestina, que desde el 7 de octubre ha sido un detonante, un acelerador, nos permite analizar los elementos universales a través de un caso concreto. En Palestina, un pequeño país, una nación oprimida y colonizada, ha optado por llevar a cabo una defensa activa y una contraofensiva táctica contra la entidad sionista y el imperialismo. Con su acción, Palestina ha logrado movilizar a las masas de todo el mundo en favor de su causa y ha asestado un golpe tremendo al sionismo-imperialismo. Esta manifestación de la contradicción principal en el mundo, que opone a los pueblos y naciones oprimidos a las fuerzas imperialistas, se encuentra en la situación de todos los pueblos y naciones oprimidos. Esto se aprecia en la resistencia de todos los pueblos árabes de la región contra el imperialismo, y también en el caso de la Resistencia iraní.
Nos gustaría enfatizar este punto, obvio para las amplias masas pero difícil de aceptar por parte de cierta parte del activismo clandestino y entre las masas pequeñoburguesas de Francia y Europa. La nación iraní se encuentra hoy del lado de la Revolución Proletaria Mundial. El sacrificio del guía supremo, el ayatolá Jamenei, que ha caído en combate al elegir la muerte, ha fortalecido la alianza entre la burguesía, el clero y las masas en la defensa nacional contra el imperialismo yanqui, los imperialistas europeos, y los regímenes árabes reaccionarios. Por supuesto, para que la lucha iraní alcance su plena madurez, necesitará una dirección proletaria, pero esto no debe impedirnos apoyar y defender a la nación que más perjudica e inflige daños a EEUU, en su legítima defensa de su territorio, y sin manifestar ninguna voluntad de capitular, sino todo lo contrario.
¿Qué tipo de anti-imperialistas seríamos si tuviéramos que elegir qué lucha defender en función del carácter político o religioso de sus defensores? ¿No deberíamos, como revolucionarios y anti-imperialistas, estar al servicio de las luchas de liberación nacional y, más aún, en esa región del mundo que es el corazón de la Revolución Proletaria Mundial, de la que Gaza es la capital?
¿No son acaso Gaza la Resistente, el sur del Líbano y el sur de Beirut la barrera de seguridad, e Irán quienes lograron poner de rodillas a los imperialistas y obligarlos a replantearse su proyecto en la región? ¿Cómo podríamos entonces tener otra tarea que no sea asegurar el apoyo político y moral, y por todos los medios posibles, a estas resistencias anti-imperialistas? ¿A qué esperamos para lanzar una gran campaña de apoyo y defensa de la vida de los prisioneros palestinos y libaneses, con el prisionero Ahmed Sa’adat, secretario general del FPLP, a la cabeza y como símbolo? Además, a pesar del paso del tiempo, no olvidemos el corazón de la revolución que retumba en el mundo árabe y en Irán, y no olvidemos Gaza. Por eso os llamamos a uniros a las campañas de la AIL, para actuar de manera revolucionaria en favor de la revolución aquí y apoyar las luchas anti-imperialistas allí. ¡Ha llegado el momento, más que nunca, de unirnos por la victoria o la victoria!
¡Abajo el imperialismo y el sionismo!
¡Desarrollemos un enorme frente anti-imperialista mundial!
La Liga Anti-Imperialista (Sección Francesa)
28/07/2026