Brasil: la lucha por el transporte público en Rio Branco y la ocupación estudiantil de la Terminal Urbana
Imagen de cabecera: ocupación de la Terminal Urbana el 15 de julio. Fuente: AND
En julio de 2026, Rio Branco, Acre, fue escenario de intensas movilizaciones en defensa del transporte público por parte del movimiento estudiantil, impulsadas por el colapso de un sistema que deteriorado durante años. Como reporta A Nova Democracia (AND), la crisis llevó a los estudiantes a suspender las actividades en la Universidad Federal de Acre (Ufac) y a iniciar una huelga, exigiendo la recomposición de la flota y la normalización del servicio.
El 13 de julio, una manifestación frente al ayuntamiento fue violentamente reprimida por la Policía Militar (PM), con el uso de gas pimienta, porras y un intento de detener a un manifestante, quien fue liberado gracias a la presión del resto de los manifestantes. El Ministerio Público de Acre abrió investigaciones sobre violaciones de los derechos humanos por la represión policial.
A pesar de la represión, el 15 de julio, estudiantes y organizaciones como el Movimiento Estudiantil Popular Revolucionario (MEPR), el Colectivo Zé Bentão, PCBR, PCO, UJC, UJS, JPT y PSTU ocuparon la Terminal Urbana, contando con el apoyo de pasajeros, cansados de los retrasos que de horas y las condiciones del transporte. La ocupación, marcada por consignas como “¡Salten el torniquete!” y “¡Ocupen la terminal!”, reflejaron la demandas de las masas con el transporte público de la ciudad.

Una lucha que atraviesa décadas
La lucha por el transporte en Rio Branco no es nueva. Desde la década de 1970, estudiantes y trabajadores se han movilizado contra las tarifas abusivas y por la mejora del servicio. En 1987, el “Día del Salto” se realizó una protesta contra los aumentos de tarifas que fue reprimida por la PM. Además, los trabajadores del transporte habían denunciado condiciones laborales precarias, como la falta de pago del FGTS (fondo de garantía por tiempo de servicio) y salarios atrasados, situación agravada por la contratación de emergencia de Ricco Transportes en 2022, sin proceso de licitación, la cual se prolongó durante años.

Ricco acumuló denuncias de irregularidades, incluyendo deudas laborales y sospechas de blindaje patrimonial, lo que provocó movilizaciones de trabajadores (reprimidas por la policía) y el embargo judicial de 38 autobuses en junio de 2026. La empresa también condicionó el pago de los derechos laborales a fondos no reconocidos por la alcaldía, dejando a cientos de empleados en un estado de incertidumbre. “Fue en este escenario – autobuses embargados, cientos de trabajadores despedidos, pagos en disputa y la población esperando horas en las paradas – que la Ufac suspendió las clases y el movimiento estudiantil amplió las manifestaciones de julio”, informa AND.
Mientras que el Poder Judicial actuó con rapidez para prohibir las protestas (otorgando una medida cautelar y apoyo policial en menos de 24 horas), las investigaciones sobre la contratación de Ricco avanzaron lentamente, a pesar de las evidencias de irregularidades desde 2022. El proceso de licitación para un nuevo contrato, lanzado en marzo de 2026, fue suspendido en abril, y se firmó un nuevo contrato de emergencia con JTP Transportes, con tarifas más altas que las pagadas a Ricco.
La ocupación de la Terminal Urbana – similar a una de 2018 en el que personas con discapacidad protestaron por derechos básicos – demuestra que la lucha no es un hecho aislado, sino una respuesta a la incapacidad del Estado para garantizar servicios esenciales. “Ante un sistema incapaz de asegurar el transporte regular para las masas, (los estudiantes) ocuparon las calles y la terminal para exigir lo que sucesivos contratos, subsidios y administraciones del viejo Estado no pudieron garantizar”. La juventud de Rio Branco, casi cuatro décadas después del “Día del Salto”, reafirma que la movilización popular es el único camino.